penélope

Penélope, 2015

instalation

 

“Así habló, y nuestro corazón se la creyó. De esta forma durante el día tejía la gran tela i en la noche, nada más encendían las antorchas

la deshacía. Así durante tres años pasó desapercecibida con esteengaño y convenció a los aqueos, pero al llegar el cuarto año y se

acercaba la estación primaveral, una de las criadas que lo sabía todo nos lo explicó”.

Homero

 

 

Penélope es un arquetipo de mujer fuerte, su marido ha muerto,debe aceptarlo, pero no lo hace, burla al cosmos, al tiempo mismo,

deshaciendo lo que teje, para volver a tejerlo al día siguiente, como en la idea de eterno retorno, hace y deshace, borda y destruye… una

y otra vez. Si Ulises representa la posibilidad del olvido, en los encuentros que establece con Circe, Calipso y las sirenas. Penélope es el recuerdo (Mnemosine) a través de tejer el sudario y destejerlo, teje el tiempo, y cuando lo hace rememora a Ulises. Los demás le dirán

que debe olvidar, rehacer su vida. Ella se aferra. Quizá podríamos pensar que se aferra a la idea de retorno de su marido, pero es más un control sobre su vida, sobre las decisiones que le afectarán en el futuro, en ese tejer y destejer, toma conciencia de su existencia y se prepara para lo que ha de acontecer. Mientras teje el sudario de su suegro, Penélope gana un tiempo necesario, para

ordenar su pensamiento y aceptar que su marido no ha de volver y ella ha de hacerse cargo de su vida. Penélope se empodera.

Mi trabajo parte de la propuesta de que tres mujeres bordarían la imagen de tres hombres que murieron de forma súbita; un padre, un

marido y un ex marido. Tres relaciones diferentes se establecerían con el bordado-sudario. Tres mujeres que han tenido que vivir tres diferentes procesos de duelo, entendiendo duelo por el paso a través del dolor por la pérdida por los estadios de negación, culpa, ira, negociación, tristeza, reconstrucción y aceptación.

Bordar como ejercicio repetitivo que hace que la imagen ya no sea el sujeto, separa al sujeto de su imagen y hace que la tolerancia hacia

ella crezca. Bordar como pensar. Bordar como olvido. Bordar como luto.

 

Todos hemos de morir, lo sabemos de forma cierta y aun así preferimos olvidarlo.

 

Cuando alguien cercano a nosotros muere de forma súbita en aquellos que quedan los recuerdos suplen el dolor con el tiempo. La imagen de la persona que ya no está nos acompaña desde algún lugar privilegiado de nuestra cotidianidad, el dormitorio, el salón, aquella persona se mantendrá por siempre más en aquella edad de la fotografía, dejará de envejecer, el tiempo quedará detenido. Esta imagen se tornará presencia.

 

Mi propuesta plástica, fue pedir que estas tres mujeres bordaran cada una de ellas una imagen-presencia, la fotografía del ser querido que murió y que tienen en algún lugar de sus casas, para ello les pedí dichas imágenes que edité para posteriormente retornarles preparadas como mapa de bordado en punto de cruz que habían de seguir. Junto con un bastidor, la tela y los hilos.

Los bordados resultantes van montados en tres bastidores de 30cm de diámetro en madera, y acompañados por los mapas que han ido marcando para poder hacer la labor.

 

El proceso de duelo pasa por sentir el dolor por una pérdida hasta su aceptación, aprender a vivir con ello. Los rituales nos permiten recordar y honrar a las personas que ya no están, y nos permiten asumir que la perdida es real y empezar a aceptarla. Buscar el consuelo en los demás también lo hace. El proceso de duelo pasa por diferentes fases, aceptar que la muerte es real, sentir el dolor de la pérdida, recordar a la persona, reajustar tu identidad, reflexionar sobre el sentido de la vida, hablar con los demás, explicar cómo sucedió la muerte, utilizar el nombre de la persona que ha muerto.

 

Llenar el vacío de una pérdida tiene dos caminos la negación del dolor o afrontarlo, esto es un camino más largo que traerá libertad en su fin.

 

 

vicky benitez blanco M: +34 667 84 45 40 vickybenitez@gmail.com